La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y su traslado a Nueva York han causado reacciones entre ciudadanos venezolanos que viven fuera del país. Muchos ven esta acción como un golpe simbólico importante, aunque insuficiente para un cambio real.
En campamentos improvisados en la Ciudad de México, migrantes venezolanos explicaron a medios que la mayoría desea regresar a su tierra pero advierten que debe haber un cambio profundo, no sólo en quién gobierna, sino en las condiciones de vida.
Daniela Pérez, joven venezolana migrante, expresó que la noticia generó alegría y esperanza mezcladas con cautela, pues aseguró que el régimen sigue operando pese a la captura de Maduro.
Josimar López, otro migrante, señaló que la situación sigue siendo impredecible y es demasiado pronto para pensar en un regreso seguro o definitivo a Venezuela.
Este grupo coincidió en señalar que muchos salieron de Venezuela forzados por la crisis humanitaria y la falta de libertades. Subrayaron que el régimen no se ha desmontado por completo, sólo removieron a un líder.
Carlos Méndez, originario del estado Zulia, enfatizó que hay incertidumbre sobre quién dirigirá el país y qué proyecto político impulsarán, considerando que la riqueza petrolera es un factor central en el conflicto.
Los migrantes destacaron que para retornar a Venezuela es necesario un cambio real, que no se limite a nombres o figuras, sino a transformaciones en la forma de vida y gobernanza.
Mientras tanto, muchos venezolanos que viven fuera optan por construir una vida en el extranjero, aprovechando oportunidades laborales y emprendedoras, ante la falta de señales claras de estabilización en su país de origen.












