Estados Unidos comenzó la instalación de un muro flotante de boyas en el Río Bravo, específica en el condado de Cameron, Texas, para reforzar la seguridad fronteriza.
La secretaría del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, visitó Brownsville para supervisar el proyecto y destacar la estrategia para combatir el cruce irregular y el tráfico ilegal.
El sistema consiste en un conjunto continuo de boyas que crean una barrera física en el cauce del río, buscando dificultar el paso de personas y embarcaciones no autorizadas.
Esta medida se implementa en un tramo fronterizo de alto flujo migratorio entre Brownsville y Matamoros, Tamaulipas, zona prioritaria para las autoridades estadounidenses.
El proyecto es parte de un plan más amplio impulsado por la administración del presidente Donald Trump, que prevé instalar más de 800 kilómetros de estos sistemas flotantes a lo largo del Río Bravo.
Esta iniciativa retoma un plan piloto instalado en 2023 por el Gobierno de Texas, que generó controversias legales por competencias federales, y ahora es desplegada a nivel federal para apoyar las operaciones de seguridad.
Oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) indicaron que se emplean todas las herramientas disponibles para reforzar el control fronterizo y disuadir cruces ilegales.
La instalación se mantendrá como un componente clave en la estrategia estadounidense para aumentar la vigilancia y seguridad en la frontera sur del país.












