Un estudio reciente con 132 estudiantes universitarios muestra que casi el 80 % utiliza inteligencia artificial para actividades académicas con frecuencia, pero confía demasiado en sus respuestas.
La investigación, realizada por expertos vinculados a la Universidad Camilo José Cela, señala que el uso excesivo de IA lleva a una menor comprobación de las respuestas emitidas.
Más del 75 % de los estudiantes emplean métodos poco confiables para verificar la información proporcionada, y cerca del 40 % no solicita fuentes para confirmar los datos.
Aunado a esto, más del 75 % reconoce que la inteligencia artificial ofrece respuestas inadecuadas en ocasiones o con frecuencia.
Los alumnos se sienten capaces de identificar errores, aunque perciben que los profesores no pueden detectar esas fallas con igual facilidad.
Una parte importante del alumnado desconfía de las herramientas de IA de pago proporcionadas por la universidad, por temor a comprometer su privacidad al ser monitoreados.
El estudio advierte que esta confianza excesiva dificulta el desarrollo del pensamiento crítico y metacognición, elementos clave en el aprendizaje efectivo.
Se concluye que aunque la IA es útil para realizar tareas académicas, su empleo sin revisión adecuada provoca un aprendizaje reducido entre los estudiantes.
Es necesario continuar investigando y tomando medidas para que la IA se integre eficientemente en entornos educativos y fomente mejores prácticas de aprendizaje.












