Vinos del Oeste, una empresa vitivinícola con operaciones en Querétaro y el Valle de Guadalupe, está transformando el sector del vino mexicano al enfocarse en la mano de obra migrante capacitada. Tony Viramontes, su fundador, aprendió en Estados Unidos durante más de 30 años que la calidad agrícola depende principalmente de las personas que trabajan la tierra.
Este modelo privilegia el trabajo manual y reduce significativamente el uso de agroquímicos mediante podas precisas y supervisión constante. Viramontes utiliza el programa de visas H-2A para contratar legalmente a trabajadores agrícolas del sur de México, principalmente de Chiapas y Oaxaca, quienes reciben salario, vivienda, alimentación y transporte.
Así, la empresa no solo produce vino sino también genera ingresos y estabilidad para comunidades marginadas. La movilidad laboral es vista como un fenómeno económico que debe gestionarse con reglas claras por ambas partes, aunque la actual política migratoria en Estados Unidos introduce incertidumbre.
La apuesta es replicar el éxito agrícola estadounidense adaptándolo a la realidad mexicana, demostrando que el vino requiere tiempo, cuidado y manos dispuestas a hacerlo posible. Esta experiencia refleja que el futuro de la vitivinicultura en México está vinculado a la calidad humana y capacitación de sus trabajadores.
Vinos del Oeste representa un modelo de negocio que integra factores sociales y técnicos para fortalecer la producción nacional, con un enfoque en la agricultura sostenible y la dignificación de la mano de obra migrante.
El proyecto impulsa el desarrollo de comunidades agrícolas y muestra cómo la migración laboral ordenada puede sostener sectores económicos en México y Estados Unidos, un vínculo esencial en la industria del vino.
Ante estos avances, el sector observa una alternativa viable en el uso de visas temporales para formalizar el empleo agrícola y potenciar la vitivinicultura con mano de obra especializada y condiciones dignas.
La iniciativa de Viramontes evidencia que el éxito del vino mexicano no solo está en la tierra o las barricas sino en el compromiso y trabajo de quienes lo cultivan día a día.












