El consumo de carne de res en México se espera que disminuya un 3.1% durante 2026, anunció el Consejo Mexicano de la Carne (ComeCarne). Esta reducción se atribuye a costos operativos elevados, la presencia del gusano barrenador y restricciones arancelarias que limitan importaciones más económicas.
Macarena Hernández, directora del organismo, señaló que el precio de esta proteína ha aumentado desde 2025 debido a diversos factores de mercado y la eliminación del producto del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), en cuyo lugar se implementarán cupos de importación.
Entre 2022 y 2025, el consumo de carne de res tuvo un crecimiento anual de 3.3%, llegando a cerca de 2 millones 313,300 toneladas. Para 2026 se romperá esta tendencia debido a los altos precios que afectan la demanda.
El incremento en costos incluye un aumento del 7.8% en el precio del ganado y del 6.7% en el cerdo durante 2025, además de subidas en electricidad (4.2%), empaques y plásticos (5.7%), agua potable (5.7%) y transporte de carga (6%).
La industria también enfrenta pérdidas económicas por inseguridad, robo y extorsión, lo cual impacta en la estructura de precios y en el consumo interno, detalló ComeCarne.
A pesar del aumento del 13% al salario mínimo en 2026, que podría impulsar la demanda, las empresas deben cubrir mayores gastos en insumos, materia prima y seguros, afirmó Hernández.
Las importaciones de carne de res se prevé que disminuyan un 33.1%, afectando tanto las provenientes de Norteamérica como las de Sudamérica, debido a nuevas reglas comerciales y la imposición de cupos arancelarios.
ComeCarne subrayó la intención de diversificar proveedores y fortalecer relaciones con países como Brasil, buscando reducir la dependencia de Estados Unidos, principal exportador pero con participación en declive.
Por otra parte, el consumo de carne de pollo, cerdo y pavo se proyecta en aumento a pesar de la caída estimada en la carne de res ocasionada por los factores mencionados.












